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Clases, Noticias

Se trata de un tipo de entrenamiento a intervalos de alta intensidad, practicado en una sala a 35 grados con 40% de humedad. ¿Te atreves? Próxima sesión el domingo 28 de abril a las 18.00 horas. 

Dese hace unos meses, Bikram Yoga Zaragoza cuenta con una nueva disciplina en su calendario: ‘Inferno Hot Pilates’ (IHP), la nueva tendencia ‘fitness’ que causa furor en todo el mundo. ¿La clave? El calor, por supuesto, el cual se transforma en el mejor aliado de una disciplina muy demandada en los planes de entrenamiento.

Pero, ¿qué es exactamente IHP?, se trata de un entrenamiento de una hora en el que se combinan los principios del pilates tradicional con entrenamiento a intervalos de alta intensidad, practicado en una sala a 35 grados con 40% de humedad. “Es muy intenso, sin impacto e idóneo para personas de cualquier nivel deportivo que quieran reforzar los músculos, mejorar su flexibilidad y la salud en general”, explica Emmanuel Pavon, profesor de Inferno Pilates en Bikram Yoga Zaragoza.

El maestro de 31 años y de origen francés, reconoce que toda su vida ha estado vinculado a la práctica deportiva. El profesor fue instruido por la fundadora de esta disciplina, Gabriella Walters, una deportista húngara que viajó a Estados Unidos para cumplir sus sueños y, en 2012, acabaría creando este entrenamiento. En la actualidad regenta su propio estudio en La Vegas. “Actualmente tan solo puedes obtener el título oficial con ella, y hasta la fecha solo ha dado dos formaciones en toda Europa. La mía fue en Brighton (U.K.)”, explica Pavon. Algo que todavía confiere más exclusividad a esta práctica, debido a la poca cantidad de profesores titulados que existen hoy en día en Europa.

“Para mí fue toda una inspiración conocer IHP, no solo me conecta conmigo mismo, me da motivación y sube mis niveles de ánimo”, confiesa, al tiempo que añade que se trata de una disciplina “muy dura, pero muy divertida”.

En cuanto a sus beneficios, Pavon asegura que es un entrenamiento 100% detox, y cuyos resultados se aprecian enseguida. “Sobre todo el aumento de la masa muscular, del nivel de energía, mejora en el metabolismo y en la movilidad. Además reduce el dolor de espalda”, afirma.

Sin duda, sobre todo para quienes estén acostumbradas a practicar Bikram, una de las cosas más llamativas una vez accedes a la sala de IHP es la música, parte fundamental a la hora de desarrollar la secuencia de ejercicios. “Cada clase es completamente distinta, no solo cambio la música, también los ejercicios”, advierte el profesor.

¿Quién puede practicarlo?

Aunque a simple vista pueda parecer una disciplina muy dura –que lo es, pero ideal para gente valiente-, Pavon asegura que existen miles de variantes de cada una de las posturas para adaptar cada clase a todo tipo de realidades. “Cualquiera puede practicarlo, por ejemplo, existen modificaciones para embarazadas o para todo tipo de lesiones, tan solo tienen que avisarme antes de acceder a la clase”, indica. 

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Clases, Noticias

Se trata de una modalidad de yoga impartida por Chema Guzmán, que tan solo encontrarás en nuestro centro. El próximo 27 de abril, a las 18.00, tendrá lugar una nueva clase. 

Llegado desde Madrid, hace unos meses se incorporaba al equipo de Bikram Yoga Zaragoza Chema Guzmán, profesor de Asthanga Yoga con una dilatada experiencia en esta práctica. En su caso, empezó en el mundo del yoga hace cinco años, dirigiendo el centro de Bikram Boadilla, en el que descubrió lo apasionante de esta práctica y otro tipo de disciplinas. “He practicado mucho Bikram, pero creo que nunca hay que cerrarse a conocer otros tipos de yoga”, explica.

En sus propias palabras, hoy en día se dedica a “acompañar y cuidar personas”, algo que queda patente en cada una de sus clases. Pero, ¿qué es el yoga para Guzmán? “Yoga es unión, yoga es un estado, una forma de vida, una filosofía que no solamente consiste en hacer una serie de posturas. Va mucho más allá”, explica.

El yoga Asthanga se diferencia del hatha por la práctica del vinyasa, que significa literalmente sistema de movimientos y respiración sincronizados. Esta disciplina, cuyo nombre en sánscrito significa ‘Ocho ramas’, consiste en la superación de ocho pasos, que son: Yama, códigos morales; Niyama, purificación personal; Asanas, posturas o práctica física; Pranayama, control del prana a través de la respiración; Pratyahara, retraer los sentidos de los objetos externos para iniciar la interiorización; Dharana, concentración mental; Dhyana, meditación y Samadhi, contemplación o unión total del ser con Dios. “Algunas de ellas tienen que ver con la actitud interior de la persona  y otras dos una y parte más exterior, es decir, cómo entras a clase o cómo afrontas la vida”, afirma Guzmán.

Asthana es una disciplina recopilada por Patanjali, un yogui y sabio que vivió entre 500 y 200 años antes de Cristo y gracias al cual ha ido manteniendo a lo largo de los años. “A partir de los años 50 comienza su recuperación pero su esencia no ha cambiado. No deja de ser una meditación en movimiento”, advierte.

Y, ¿qué pasa con el calor? que es, sin duda, el plus que ofrece esta disciplina que habitualmente no se practica en estas condiciones y que tan solo se encuentra en unos cuantos centros de toda España. “El Asthanga genera un calor interno entre postura y postura, se enciende un fuego interno. De esta manera lo tenemos durante toda la sesión. En Madrid fuimos pioneros y está siendo todo un éxito”, asegura.

Esta modalidad ofrece un trabajo integral “de huesos a piel”. A nivel articular trabaja la musculatura, ayudar a corregir la espalda y masajear órganos internos. También trabaja los sistemas nervioso, endocrino y cardiovascular. “Llega sangre donde no llega de manera habitual por lo que genera una serie de beneficios muy interesantes para las articulaciones”, continúa el profesor.

“Es lo que pasa hasta que lo consigues”

“Hasta hace nada el yoga era cosa de cuatro personas, pero poco a poco se ha democratizado porque la gente ha descubierto lo beneficios reales de esta práctica capaz de curar cuerpo y mente, y de poner las emociones en equilibrio”, opina el maestro.

Algo que guarda mucha relación con el modelo de vida extendido en nuestros días, en el que todo va demasiado rápido y hay demasiado ruido para poder escucharse a uno mismo: “En un mundo así, el yoga para, te pones en tu esterilla y empiezan a pasar cosas. No consiste en tocarse la punta de los pies, es lo que pasa hasta que lo consigues”.

En cuanto a la práctica que se ha encontrado en la capital aragonesa, asegura que ha sido una grata sorpresa. “En Zaragoza me he encontrado con gente muy disciplinada en la sala, gente que viene a trabajar, a estar consigo mismo y a encontrar el punto de equilibrio”, afirma Guzmán.

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